Existe creciente preocupación por las repercusiones económicas tras la actualización demográfica entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas. La combinación entre una fuerte baja en la natalidad y el aumento sostenido de la expectativa de vida está llevando a Chile a un punto de inflexión poblacional, similar al que ya han experimentado varios países desarrollados en las últimas décadas.
Según los datos del INE, Chile se encamina a un techo poblacional inminente. Para el año 2026 el país alcanzaría poco más de 20 millones 150 mil habitantes. Sin embargo, el año 2028 marcará un hito clave, cuando por primera vez el número de fallecimientos superará al de nacimientos, dando inicio a un crecimiento natural negativo.
Este escenario implica importantes desafíos a futuro. Habrá una menor cantidad de personas en edad de trabajar y un aumento sostenido de la población mayor de 65 años. Esto impactará directamente en el mercado laboral, la productividad y el sistema previsional, incrementando la presión sobre el gasto fiscal y las jubilaciones.
Economistas advierten que esta nueva realidad demográfica obliga a comenzar a tomar medidas desde ahora. La actual reforma de pensiones, con un componente de seguro social, podría enfrentar mayores exigencias financieras en un contexto donde disminuyen los cotizantes y aumenta el número de beneficiarios del sistema previsional.
Las proyecciones a largo plazo refuerzan la alerta. Para el año 2070, las personas mayores de 65 años representarían cerca del 43 por ciento de la población total del país. Este cambio estructural tendrá efectos directos en la sostenibilidad del modelo económico y exigirá ajustes profundos en políticas públicas y desarrollo productivo.