El asteroide Apophis protagonizará en 2029 uno de los acercamientos a la Tierra más llamativos de las próximas décadas, cuando pase a aproximadamente 32.000 kilómetros de la superficie, incluso por debajo de la órbita de algunos satélites de comunicaciones. Pese a la espectacular cercanía, no existe actualmente riesgo de impacto con nuestro planeta, explicó el astrónomo del Observatorio ALMA Juan Cortés, quien conversó este miércoles con Patagonia Radio sobre el fenómeno, su importancia científica y las tecnologías que podrían utilizarse ante una futura amenaza proveniente del espacio.
¿Qué es Apophis y por qué preocupa su cercanía con la Tierra?
Apophis es un asteroide descubierto en 2004 en el Observatorio Kitt Peak, en Arizona, y posee un diámetro estimado de entre 340 y 375 metros. De acuerdo con Cortés, su masa rondaría los 20 millones de toneladas.
Para dimensionar su tamaño, el astrónomo recurrió durante la entrevista a una comparación sencilla: sería comparable a una enorme estructura terrestre y su extensión equivaldría aproximadamente a tres canchas de fútbol.
El interés por Apophis comenzó prácticamente desde su descubrimiento. Las primeras estimaciones llegaron a situar en torno a un 3% la probabilidad de que impactara la Tierra en 2029, una cifra que provocó preocupación internacional.
Incluso su nombre contribuyó a alimentar el imaginario en torno al objeto: Apophis corresponde al dios egipcio asociado al caos.
Sin embargo, las observaciones realizadas posteriormente permitieron conocer con mucha mayor precisión su trayectoria.
Astrónomo de ALMA: “La probabilidad ahora es cero”
Cortés explicó que las observaciones efectuadas mediante radar permitieron descartar un impacto de Apophis con la Tierra.
“La probabilidad ahora es cero”, afirmó el astrónomo durante la conversación con Patagonia Radio.
Según explicó, desde 2021 nuevas observaciones permitieron eliminar el escenario de colisión que había generado preocupación durante los primeros años posteriores a su descubrimiento.
Por lo tanto, el fenómeno de 2029 no representa actualmente una amenaza para la Tierra.
¿Qué tan cerca pasará Apophis de nuestro planeta?
Aunque 32.000 kilómetros pueden parecer una distancia considerable, a escala astronómica se trata de un acercamiento extraordinariamente próximo.
Cortés recordó que la Luna se encuentra aproximadamente a 360.000 kilómetros de nuestro planeta, por lo que Apophis pasará a cerca de una décima parte de la distancia entre la Tierra y la Luna.
Hay otra comparación todavía más gráfica.
Los satélites geoestacionarios operan aproximadamente a 36.000 kilómetros de altura, mientras que Apophis se aproximará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre.
“Va a pasar más bajito”, graficó Cortés al comparar ambas distancias.
¿Podría Apophis chocar contra un satélite?
La cercanía también abre una pregunta inevitable considerando la cantidad de satélites y objetos artificiales que orbitan nuestro planeta.
Consultado sobre una eventual colisión, Cortés señaló que teóricamente podría ocurrir, aunque la probabilidad sería muy baja, principalmente por las reducidas dimensiones de los satélites frente a la enorme extensión del espacio por donde transitará el asteroide.
Mucho más interesante para los científicos será observar qué efecto tendrá la gravedad terrestre sobre Apophis.
El acercamiento podría modificar ligeramente su órbita y rotación, además de generar eventuales cambios internos en el asteroide.
Precisamente por ello, el sobrevuelo representa una oportunidad científica excepcional para estudiar de cerca cómo un objeto de estas características responde a la interacción gravitatoria con nuestro planeta.
Apophis podría verse a simple vista, pero no desde Chile
Otro de los aspectos llamativos del evento es que Apophis podría llegar a observarse sin telescopios profesionales desde determinadas zonas del planeta.
Según explicó Cortés, bajo condiciones atmosféricas favorables podría apreciarse como un objeto luminoso desplazándose por el cielo.
Sin embargo, las actuales proyecciones indican que Chile no estaría entre los lugares privilegiados para observar directamente el fenómeno.
“Se podría ver desde algunas partes de Europa, África y Asia, pero no lo vamos a ver desde Chile”, señaló el especialista.
Los asteroides que todavía preocupan a los científicos
La conversación también abordó una pregunta más amplia: ¿existen otros asteroides capaces de representar un peligro para nuestro planeta?
Cortés explicó que estos cuerpos forman parte de los denominados NEO (Near Earth Objects), es decir, objetos cercanos a la Tierra.
Actualmente se han catalogado alrededor de 40.000 objetos cercanos al planeta, indicó el astrónomo.
Los objetos superiores a un kilómetro de diámetro son especialmente relevantes debido al potencial de provocar consecuencias de escala global. Según Cortés, los programas de observación ya habrían identificado aproximadamente el 95% de los asteroides de ese tamaño.
El desafío está principalmente en cuerpos más pequeños.
Los “City Killers”: asteroides difíciles de detectar
Uno de los rangos que concentra especial atención corresponde a objetos de aproximadamente 140 a 500 metros, debido a que todavía existirían numerosos cuerpos de esas dimensiones por descubrir.
Estos asteroides son conocidos informalmente como “City Killers”, debido al enorme daño que podrían provocar en caso de impacto.
Detectarlos resulta más complejo porque son pequeños, reflejan menos luz y el cielo que debe observarse es gigantesco.
La composición también influye: un asteroide más carbonoso puede reflejar menos luz solar y, por lo tanto, resultar más difícil de identificar mediante telescopios.
Pese a ello, Cortés sostuvo que, considerando los objetos grandes actualmente conocidos, no se proyecta un riesgo de impacto durante los próximos cien años.
¿Puede la humanidad desviar un asteroide peligroso?
La posibilidad de que algún día aparezca un objeto en trayectoria de colisión con la Tierra llevó la conversación hacia otro terreno: la defensa planetaria.
Y en este ámbito ya existe tecnología que ha sido probada.
Cortés recordó la misión DART, realizada en 2022, que impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos.
El experimento consiguió modificar de manera medible su movimiento orbital, demostrando que un impacto controlado puede alterar la trayectoria de un cuerpo espacial.
La idea no consiste necesariamente en destruir un asteroide, sino en modificar suficientemente su trayectoria para evitar una eventual colisión con la Tierra.
De la ciencia ficción a la defensa planetaria
Existen además otras técnicas bajo estudio, explicó Cortés, entre ellas el denominado tractor gravitatorio, que considera posicionar una nave cerca de un asteroide y utilizar la interacción gravitacional para modificar gradualmente su trayectoria.
También se investigan tecnologías capaces de ejercer empuje mediante haces de partículas cargadas.
La posibilidad de utilizar dispositivos nucleares aparece como una alternativa teórica para objetos particularmente grandes y escenarios con escaso tiempo de reacción, aunque Cortés advirtió que fragmentar un asteroide puede generar nuevos problemas, especialmente cuando estos cuerpos están constituidos por múltiples fragmentos débilmente unidos.
La entrevista terminó inevitablemente acercándose al cine. Producciones como Armageddon han popularizado durante décadas la idea de una amenaza proveniente del espacio.
Pero, como explicó el astrónomo, algunas ideas que parecían exclusivamente propias de la ciencia ficción hoy tienen una base científica y tecnológica real.
Apophis, sin embargo, no será uno de esos escenarios de catástrofe.
Su paso en 2029 será, sobre todo, un extraordinario laboratorio natural para la astronomía mundial y una oportunidad única para comprender mejor los objetos que comparten nuestro vecindario cósmico.