Cabos, redes y boyas utilizados por la industria acuícola pueden convertirse en materia prima para fabricar nuevos productos. Así lo explicó Iván Kipreos, gerente de ACA, durante un recorrido por la planta ubicada en Trapén, Puerto Montt, donde se reciben, clasifican y acondicionan residuos plásticos vinculados a la acuicultura, la mitilicultura y el sector agropecuario.
El trabajo forma parte de una cadena de recuperación asociada a Atando Cabos, que conecta a empresas, pescadores y comunidades para trasladar materiales desde distintos puntos del sur de Chile hasta instalaciones donde puedan ser procesados y aprovechados nuevamente.
Una planta en Puerto Montt que conecta a las industrias del sur
Según detalló Kipreos, el recinto cuenta con casi 10.000 metros cuadrados y recibe materiales provenientes de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
Entre los residuos que llegan a la planta se encuentran cabos de polipropileno, boyas de polietileno de alta densidad, redes y maxisacos utilizados en el agro. Cada material se organiza por lotes antes de ingresar al proceso de preparación.
Una vez acondicionados, los plásticos se envían a distintos destinos para su transformación. Parte del material continúa hacia la planta de Atando Cabos en San Bernardo, mientras que determinadas redes de nylon se destinan a un proceso de regeneración en Eslovenia.
La colaboración permite recuperar materiales desde zonas aisladas
Uno de los principales desafíos es la logística inversa: recoger residuos desde los lugares donde se generan y trasladarlos hasta la planta.
Kipreos explicó que esta tarea involucra a empresas que entregan directamente sus materiales, aliados que apoyan su recolección y pescadores de Aysén que participan en la recuperación de residuos acumulados en playas.
“La economía circular es colaborativa”, señaló el ejecutivo, destacando el papel de las comunidades en el funcionamiento de esta cadena.
Separar los plásticos: el trabajo detrás del reciclaje
La recuperación requiere distinguir los componentes de cada producto. Durante el recorrido, Kipreos mostró una red lobera que combinaba polipropileno, polietileno de alta densidad y poliéster.
Para aprovechar estos materiales, los trabajadores deben separarlos manualmente. Lo mismo ocurre con cabos que incorporan piezas metálicas o cintas de otros tipos de plástico.
La clasificación permite preparar materias primas adecuadas para los procesos posteriores, mientras que los componentes metálicos se derivan a otras empresas para su reciclaje.
Ecodiseño: pensar en la recuperación desde el inicio
Para Kipreos, este trabajo evidencia la necesidad de diseñar productos considerando lo que ocurrirá cuando termine su vida útil.
Facilitar la separación de sus componentes puede mejorar las posibilidades de recuperación y reducir las tareas necesarias para acondicionar los residuos.
“Para que pueda ser circular, siempre tenemos que partir en el diseño”, sostuvo.
Trazabilidad para seguir el recorrido de los materiales
Los residuos acondicionados se compactan en fardos que son pesados, identificados y registrados antes de su despacho.
Durante la visita, el ejecutivo mostró un fardo de 609 kilos, cuyo registro incluía su número de identificación, horario de procesamiento y peso.
Según explicó, este sistema permite vincular el material con su lote de origen, el proceso realizado y el transporte que lo llevará a su siguiente destino.
De los cabos a la cestería y de las redes a los textiles
El recorrido también permitió conocer ejemplos de nuevos usos para los materiales recuperados.
Kipreos presentó cestas elaboradas con cabos recuperados mediante el programa Rearmar, en el que participan mujeres privadas de libertad de la cárcel de San Miguel. Según indicó, la iniciativa combina aprendizaje de cestería, generación de ingresos y oportunidades de continuidad laboral después de recuperar la libertad.
Asimismo, mostró cómo determinadas redes de nylon pueden incorporarse a una cadena de regeneración para obtener hilo y fabricar textiles.
El modelo conecta la gestión de residuos con nuevos procesos productivos y la participación de las comunidades, convirtiendo materiales descartados en recursos que vuelven a circular.