En plena década de 1960, aviones Douglas DC-3 que operaban rutas entre la Región de Los Lagos y Aysén utilizaron un particular sistema de asistencia al despegue mediante cohetes JATO. Los dispositivos podían entregar impulso adicional durante apenas 15 segundos, una ayuda destinada a enfrentar situaciones críticas durante el despegue.
En 1966, algunas de estas aeronaves que realizaban operaciones entre Los Lagos y Aysén contaban con un sistema especialmente llamativo: los denominados JATO, sigla de Jet Assisted Take-Off.
Se trataba de dispositivos de propulsión auxiliar instalados en la zona inferior de la aeronave y concebidos para proporcionar un impulso adicional durante el despegue.
JATO: 15 segundos que podían resultar decisivos
El funcionamiento era tan breve como intenso.
Los JATO podían activarse simultáneamente y tenían una duración aproximada de 15 segundos. Según los procedimientos utilizados en estas operaciones, alrededor de los 12 segundos el piloto debía modificar la actitud del avión bajando la nariz, debido al pronunciado ángulo de ascenso generado durante la maniobra.
Ese corto período de funcionamiento permitía proporcionar el impulso necesario para contribuir a alcanzar una altura de seguridad y mantener las condiciones requeridas de ascenso ante una eventual falla de uno de los motores durante una fase crítica del vuelo.
Una tecnología pensada para operaciones exigentes
La presencia de estos sistemas adquiere especial relevancia al considerar las condiciones de la aviación patagónica de aquella época.
Las distancias, la geografía, las condiciones meteorológicas y la infraestructura disponible convertían las operaciones hacia el extremo austral en un desafío muy diferente al que enfrenta actualmente la aviación comercial.
El DC-3, reconocido mundialmente por su robustez y versatilidad, se transformó así en una pieza importante para mantener conectadas comunidades del sur de Chile.
Pasajeros y carga entre Los Lagos y Aysén
Los vuelos podían adoptar distintas configuraciones dependiendo de las necesidades de cada operación.
Había servicios exclusivamente de pasajeros, vuelos mixtos de pasajeros y carga y operaciones destinadas únicamente al transporte de carga.
En los vuelos cargueros, además del capitán y copiloto, podían viajar un secundario y un despachador pertenecientes a la dotación de Puerto Montt.
Como estos últimos no poseían licencia de tripulante, eran registrados administrativamente en el manifiesto de pasajeros, pese a que formaban parte del personal relacionado directamente con la operación.
El DC-3 y una época decisiva para la conectividad de la Patagonia
Las operaciones entre las actuales regiones de Los Lagos y Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo forman parte de una etapa especialmente significativa de la historia de las comunicaciones en el sur de Chile.
En territorios donde las distancias terrestres podían significar extensas y complejas travesías, la aviación permitió reducir drásticamente los tiempos necesarios para trasladar personas, trabajadores, correspondencia, alimentos y carga.
A seis décadas de aquellas operaciones, la imagen de un DC-3 equipado con JATO en 1966 permite dimensionar cuánto ha cambiado la aviación y recordar el papel que Puerto Montt desempeñó como punto estratégico para la conexión aérea con la Patagonia.