Lo que antes era un residuo difícil de gestionar hoy puede convertirse en una solución para el campo. Desde el sur de Chile, una empresa fundada en 2006 por tres socios recupera plásticos agrícolas y tuberías en desuso para transformarlos en nuevos productos. La iniciativa, impulsada por la médico veterinaria Lucía Alvarado, busca reducir la contaminación plástica mediante la innovación, el reciclaje industrial y la economía circular, generando además empleo local.
Cómo los plásticos agrícolas se transforman en nuevos productos
Los enormes envoltorios plásticos utilizados para conservar forraje, conocidos como film de bolos agrícolas, son habituales en los campos del sur de Chile. Sin embargo, una vez utilizados, su disposición representa un desafío ambiental para la actividad agropecuaria.
Precisamente, este problema motivó a tres emprendedores a crear una empresa dedicada a recuperar estos materiales y darles una nueva vida.
Lucía Alvarado, médico veterinaria de profesión y una de las socias fundadoras, explica que la iniciativa nació de la preocupación por la contaminación plástica y la falta de alternativas para gestionar estos residuos en la zona.
La propuesta fue desarrollar una industria que pudiera recuperar los desechos generados en el territorio y convertirlos en productos útiles para las mismas actividades económicas de la región.
Del residuo al pellet: así funciona el proceso de reciclaje
La empresa cuenta con líneas de procesamiento para recuperar tanto el film de bolos agrícolas como las tuberías de polietileno de alta densidad (HDPE).
En el caso de los envoltorios agrícolas, los materiales ingresan a una línea de lavado donde se retiran impurezas. El proceso contempla varias etapas de limpieza y recuperación del agua utilizada.
Posteriormente, los plásticos son triturados y trasladados a la fábrica para su transformación en pellets, pequeñas partículas que permiten reutilizar el material como materia prima industrial.
Las tuberías recuperadas siguen un proceso similar, aunque mediante una línea independiente.
Un laboratorio determina qué productos pueden fabricarse
Uno de los elementos centrales del modelo productivo es el control de calidad.
Cada cargamento recibido es sometido a una evaluación para identificar el tipo de plástico, sus características y las posibilidades de reutilización.
Esta clasificación permite determinar qué productos pueden fabricarse a partir del material recuperado.
Tuberías, sistemas de riego y geomembranas: los productos que nacen del reciclaje
La iniciativa no se limita a recuperar plástico. Su objetivo es transformar los residuos en soluciones que puedan volver a utilizarse en el sector agrícola y otras actividades productivas.
Entre los productos desarrollados destacan las tuberías y los sistemas de riego, además de geomembranas utilizadas para almacenar agua.
Estas últimas tienen diversas aplicaciones, como la construcción de depósitos para abastecimiento animal, piscinas de acumulación de agua y pozos purineros.
La empresa también utiliza una de estas instalaciones como reserva de agua para enfrentar eventuales incendios.
Cerca de 60 trabajadores locales impulsan la economía circular
Además de su contribución ambiental, el proyecto ha generado empleo y capacidades técnicas en el territorio.
Actualmente, la empresa cuenta con una dotación aproximada de 58 a 60 trabajadores, principalmente de la zona, muchos de los cuales han aprendido el oficio directamente en sus instalaciones.
Alvarado destaca que el equipo ha desarrollado conocimientos especializados en recuperación y transformación de plásticos mediante la experiencia adquirida durante años de trabajo.
La empresaria también subraya que la conciencia ambiental forma parte de la cultura de la organización y que existe una preferencia por trabajar con proveedores y empresas locales.
El papel de Corfo en el desarrollo de la innovación
La empresa nació con el respaldo de un proyecto de Corfo, institución que también ha acompañado sus procesos de innovación.
Según explica su fundadora, desarrollar nuevos productos a partir de materiales reciclados implica enfrentar numerosas etapas de investigación, pruebas, errores y ajustes técnicos antes de alcanzar resultados comerciales.
Este proceso requiere inversiones que pueden resultar difíciles de asumir para una empresa sin apoyo externo.
Para Alvarado, la innovación representa una herramienta fundamental para abordar problemas ambientales que durante años permanecieron sin soluciones industriales en el sur de Chile.
El desafío de convertir la contaminación en una oportunidad
La experiencia de esta empresa refleja cómo los residuos de una actividad productiva pueden convertirse en materia prima para otra, evitando que terminen abandonados en el entorno.
Su fundadora plantea que el próximo desafío consiste en fortalecer la conexión entre los problemas ambientales y las soluciones tecnológicas, además de promover una mayor conciencia sobre la sustentabilidad.
El proyecto busca demostrar que la economía circular puede desarrollarse desde las regiones, generar empleo local y aportar soluciones concretas a los problemas ambientales del territorio.