En los últimos años, el alimento seco o pellet se ha convertido en una de las opciones más utilizadas para la nutrición de perros y gatos. Su practicidad, estabilidad y facilidad de almacenamiento lo han transformado en una alternativa habitual en millones de hogares. Sin embargo, en un mercado cada vez más amplio y competitivo, muchos consumidores toman decisiones basadas en mensajes comerciales o percepciones, sin comprender completamente la información que aparece en las etiquetas.
Aprender a interpretar correctamente estos datos puede marcar una diferencia importante en la calidad de la alimentación de las mascotas.
“Las etiquetas de los alimentos para mascotas entregan información clave sobre los ingredientes, el valor nutricional y la adecuación del producto según la edad, tamaño o estado fisiológico del animal. Saber leerlas permite distinguir entre marketing y nutrición real”, explica Diego Rugeles, médico veterinario especialista en nutrición y gerente técnico de POEMA®.
Uno de los primeros aspectos que debe analizarse es la lista de ingredientes, que siempre aparece ordenada en forma decreciente según el peso de cada componente al momento de la formulación. Esto significa que los ingredientes que aparecen al inicio de la lista son los que se encuentran en mayor proporción dentro del producto.

En el caso de los alimentos secos, es importante entender que el proceso de elaboración —que incluye etapas de cocción, extrusión y deshidratación— puede modificar la proporción final de algunos ingredientes. Por ejemplo, cuando una etiqueta declara carne fresca como primer ingrediente, esta materia prima contiene un alto porcentaje de agua que se evapora durante el proceso productivo. En cambio, ingredientes como las harinas de proteína animal ya han sido deshidratados previamente, por lo que su aporte proteico puede ser más concentrado dentro del pellet final.
Otro elemento relevante es el análisis garantizado, donde se indican los porcentajes mínimos de proteína y grasa, así como los máximos de fibra y humedad. En los alimentos secos, la humedad suele ser baja —generalmente bajo el 10%— lo que permite una mayor concentración de nutrientes por porción.
No obstante, comparar únicamente el porcentaje de proteína entre distintas marcas puede resultar engañoso. La digestibilidad y el perfil de aminoácidos de las proteínas son factores determinantes para su aprovechamiento metabólico. Una fórmula puede declarar altos niveles de proteína, pero si estas provienen principalmente de fuentes vegetales de menor valor biológico, su impacto nutricional será distinto al de proteínas animales de mayor calidad.
También es recomendable observar el origen de las grasas utilizadas en la formulación, ya que estas cumplen un rol importante en la salud de la piel, el pelaje y el sistema inmunológico de perros y gatos.
Las etiquetas también incluyen vitaminas, minerales y otros aditivos funcionales, que ayudan a mantener el equilibrio nutricional del alimento. Estos componentes son especialmente relevantes en los alimentos secos, ya que el proceso térmico de producción puede afectar la estabilidad de algunos nutrientes si no se incorporan adecuadamente.
Según explican los especialistas, organismos internacionales como la AAFCO (Association of American Feed Control Officials) y el National Research Council (NRC) establecen parámetros que orientan la composición nutricional adecuada de los alimentos para mascotas, entregando referencias técnicas que utilizan los fabricantes para formular productos balanceados.

Además, es fundamental verificar que el alimento esté formulado para la etapa de vida específica de la mascota, ya que los requerimientos nutricionales de un cachorro, un adulto o un animal senior son distintos.
Entre las recomendaciones más importantes para los consumidores, los especialistas sugieren:
- Revisar la lista de ingredientes y su orden en la etiqueta.
- Verificar el contenido mínimo de proteína y grasa, y el máximo de fibra.
- Identificar si el alimento corresponde a la etapa de vida de la mascota.
- No dejarse llevar únicamente por términos comerciales como “natural” o “super premium”.
- Revisar la fecha de elaboración y condiciones de conservación del producto.
“En la nutrición de mascotas, los detalles importan. Una etiqueta bien leída permite comprender la calidad de los ingredientes, la formulación del alimento y su verdadero aporte nutricional. Tomar decisiones informadas es una forma concreta de cuidar la salud y el bienestar de nuestros animales de compañía”, concluye Rugeles.