El cine chileno prepara uno de sus estrenos más esperados del segundo semestre. "Kalkutun: Juicio a los Brujos", la nueva película de horror dirigida por Jorge Olguín, trasladará al público a los enigmáticos procesos judiciales ocurridos en Chiloé durante 1879, cuando decenas de personas fueron acusadas de integrar la legendaria organización secreta conocida como "La Mayoría".
La producción llegará a las salas nacionales el próximo 22 de octubre, con una historia que mezcla hechos históricos, tradición oral y terror psicológico en uno de los escenarios más icónicos del sur de Chile.
Filmada en pleno invierno de Chiloé
El director de Ángel Negro, Sangre Eterna y Caleuche: El llamado del mar explicó que uno de los grandes desafíos fue rodar la película prácticamente en su totalidad en locaciones reales de Chiloé, aprovechando el invierno para transmitir una sensación de frío, aislamiento y misterio imposible de recrear digitalmente.
Según Olguín, cerca del 98% de la película fue realizada mediante efectos prácticos, con escasa postproducción y casi sin efectos digitales, apostando por una experiencia cinematográfica mucho más auténtica.
"Será uno de los últimos proyectos de este tipo. Es un trabajo real y práctico, desarrollado en parajes completamente vivos, sin depender de efectos digitales. La película será un lujo", señaló el cineasta.
El misterio de "La Mayoría" llega al cine
La historia comienza con un asesinato vinculado a la brujería que desencadena una investigación judicial donde se enfrentan dos visiones completamente opuestas: la justicia del Estado chileno y la cosmovisión ancestral chilota.
El elenco está integrado por Juan Carlos Maldonado, Camila Oliva, Bastián Bodenhöfer, Nicolás Zárate, Paulina Eguiluz, Alejandra Araya, Felipe Ríos y Nicolás Oyarzún, mientras que la música original fue compuesta por Anton Reisenegger y Sebastián Puente.
Una apuesta por el cine de género hecho en Chile
"Kalkutun: Juicio a los Brujos" busca posicionarse como una de las grandes producciones nacionales del año, recuperando uno de los capítulos más misteriosos de la historia chilota y llevándolo a la pantalla grande con una propuesta visual que privilegia escenarios reales y efectos prácticos.
La cinta también vuelve a poner a Chiloé como protagonista cinematográfico, aprovechando sus paisajes, bosques y su reconocida tradición de mitos y leyendas para construir una historia donde el terror nace desde la propia identidad del territorio.