Papel y cartón recuperados en la Región de Los Lagos son transformados en aislación térmica para viviendas, edificios y otras construcciones en Puerto Varas. Detrás de esta iniciativa está Thermikhaus, empresa fundada por la ingeniera civil industrial Andrea Opitz, que fabrica celulosa reciclada y la instala principalmente en proyectos del sur de Chile.
La historia de Thermikhaus comenzó cuando Opitz decidió dejar Santiago y regresar a la ciudad donde nació. Después de estudiar y trabajar durante cerca de ocho años en Unilever, tomó la decisión de volver al sur con un propósito claro: emprender y desarrollar una empresa que generara un impacto positivo desde la Región de Los Lagos.
“Tomé la gran decisión de renunciar para volverme a Puerto Varas y con el firme propósito de emprender, y ahora estamos acá, en Thermikhaus”, relata.
Thermikhaus: economía circular desde Puerto Varas
El proyecto surgió al identificar dos desafíos que podían abordarse conjuntamente: la necesidad de mejorar la aislación térmica de las construcciones y la posibilidad de recuperar papel y cartón para transformarlos en un nuevo producto.
“Hoy día lo que hace Thermikhaus es un servicio de instalación de celulosa reciclada y, además, nosotros somos fabricantes de esta celulosa en la Región de Los Lagos, en Puerto Varas, donde recuperamos el cartón y el papel reciclado que, de otra manera, iría a un vertedero”, explica Opitz.
La celulosa producida por la empresa puede utilizarse como aislante en casas, viviendas sociales, edificios, barcos y galpones, entre otras construcciones.
Thermikhaus comenzó su camino en 2013, en un escenario que su fundadora recuerda como especialmente complejo. Más de una década después, Opitz considera que existen condiciones que están impulsando este tipo de soluciones.
Entre ellas menciona la Ley REP, los mayores estándares de eficiencia térmica, los planes de descontaminación ambiental y el creciente interés del sector de la construcción por incorporar materiales provenientes de procesos de economía circular.
“Muchos hablamos de economía circular como ‘revalorice mi residuo’, pero realmente la economía circular termina cuando logramos demandar este tipo de productos”.
Para la fundadora de Thermikhaus, estos cambios permiten mirar con optimismo los próximos años.
“Creo que estamos en un muy buen momento y el futuro va a ser mejor aún”.
¿Cómo transforma Thermikhaus el papel y cartón en aislación?
El proceso comienza con la recepción de papel y cartón reciclado proveniente principalmente de la zona.
Para ingresar a la planta, estos materiales deben cumplir determinadas condiciones, entre ellas estar secos, sin restos orgánicos y con la menor presencia posible de plástico.
Posteriormente, el material es ordenado, clasificado y sometido a una primera trituración.
La fibra pasa luego por una etapa en la que se incorporan aditivos destinados a entregar al producto propiedades retardantes de llama y fungicidas.
Después viene una segunda trituración y un proceso de tamizado que permite alcanzar el tamaño de fibra requerido para fabricar el aislante.
Finalmente, el material pasa por un ciclón y llega a la etapa de envasado, donde es densificado para optimizar su almacenamiento y transporte hacia las obras.
Un proceso que no utiliza agua
Una de las características destacadas por Thermikhaus es que su proceso productivo no requiere agua y prácticamente no genera residuos.
“El único residuo que hoy día generamos dentro del proceso es el exceso de polvo. El proceso no requiere ni agua y prácticamente no genera residuos”, señala Opitz.
De papel reciclado a aislación para viviendas
Una vez producido, el material debe ser instalado mediante equipos especializados.
Thermikhaus cuenta con cuadrillas que trasladan la celulosa desde la planta hasta las distintas obras donde será utilizada.
En el caso de los muros, la aislación puede aplicarse mediante un sistema proyectado, utilizando maquinaria y mangueras que permiten distribuir la celulosa en los espacios que necesitan aislamiento.
“Esta es la etapa final de la economía circular, y lo bueno de este material es que no es solamente térmico, sino que además es acústico. Por lo tanto, en una sola aplicación puedes lograr los dos objetivos”.
Aislación térmica y acústica
De acuerdo con Opitz, una de las ventajas del sistema proyectado es que permite que el material se adapte a las características de cada construcción.
Elementos como cajas eléctricas, tuberías y otros puntos complejos de una estructura pueden quedar cubiertos por la celulosa, reduciendo espacios sin aislación que pueden convertirse en puentes térmicos.
“La gran ventaja es que es proyectado, por lo tanto evitamos todos los puentes térmicos. Todas las cajas eléctricas que podamos encontrar, las tuberías, todo eso queda cubierto con una misma densidad constante”.
La celulosa utilizada por Thermikhaus también posee propiedades higroscópicas, lo que significa que puede regular la humedad, mientras su inercia térmica permite conservar durante más tiempo la temperatura interior de una construcción.
Según explica Opitz, esto puede ayudar a disminuir las oscilaciones de temperatura una vez que se apaga la calefacción.
La empresa destaca además las características acústicas y retardantes de llama del producto.
Corfo y el crecimiento de Thermikhaus
El desarrollo de la empresa ha contado también con el respaldo de Corfo, mediante diferentes instrumentos relacionados con inversión e innovación.
“Corfo ha sido un pilar fundamental en los últimos años. Tenemos un proyecto que está muy en la línea de la gobernanza de Corfo, que en el fondo es hablar de economía circular, de manejo de los residuos y de empresa liderada por mujer también”.
Opitz explica que la compañía ha participado en proyectos que permitieron realizar inversiones en la planta y desarrollar iniciativas de innovación.
“La verdad es que ha sido un soporte muy importante”.
Thermikhaus genera empleo local en Puerto Varas
Actualmente, Thermikhaus cuenta con cerca de 12 trabajadores, todos de la zona.
Para Andrea Opitz, el equipo humano se ha transformado en uno de los principales orgullos de la empresa.
“Todo el equipo es un orgullo. Es un equipo tremendamente comprometido, son tremendamente leales”.
La empresaria también destaca la baja rotación laboral y señala que uno de los objetivos de la compañía ha sido desarrollar una cultura basada en el cuidado de sus trabajadores.
“Tenemos una tasa de rotación muy baja y eso habla de que somos una empresa que está constantemente en el cuidado del equipo y que nos cuidamos entre todos”.
El sueño de Thermikhaus: una planta en cada región de Chile
La mirada de Andrea Opitz apunta ahora hacia la expansión del modelo desarrollado en Puerto Varas.
Su objetivo es que esta forma de economía circular pueda replicarse territorialmente, utilizando residuos generados en cada zona para fabricar aislación destinada a las propias necesidades de las regiones.
“Yo sueño con quizás una planta térmica en cada una de las regiones del país, porque residuos hay en todas las regiones y necesidad de aislación hay en todas partes de Chile”.
La necesidad de eficiencia térmica, explica, no se limita al sur. Mientras en las regiones de bajas temperaturas una buena aislación permite conservar el calor, en las zonas más cálidas también puede contribuir a mantener temperaturas interiores más confortables.
“Sueño con una planta de estas en Punta Arenas, en Coyhaique, en Valdivia; donde podamos hacer economía circular en cada una de las regiones”.
Desde Puerto Varas, Thermikhaus busca demostrar así que materiales tan cotidianos como el papel y el cartón pueden tener una nueva vida. El residuo se recupera, se transforma localmente y regresa al sistema productivo convertido en una solución para mejorar la eficiencia térmica de las construcciones.