Reducir el uso de químicos y antibióticos sin renunciar a las herramientas necesarias para proteger la salud y el bienestar de los peces es uno de los desafíos que busca abordar Greenvolution en la salmonicultura chilena. La empresa desarrolla aditivos funcionales incorporados a la dieta que apuntan a prevenir enfermedades, favorecer una microbiota beneficiosa y complementar los tratamientos convencionales cuando estos son necesarios, según explicaron Felipe Almendra, director y fundador de la compañía, y Sara Cavini, integrante de su equipo científico, durante una entrevista en el programa Salmón en la Patagonia de Patagonia Radio.
De la experiencia salmonera a nuevas soluciones
Felipe Almendra destacó que la salmonicultura chilena ha experimentado una profunda transformación durante las últimas tres décadas, pasando desde una industria construida por numerosos emprendimientos locales hasta consolidar compañías que hoy compiten a escala mundial.
Junto con ese crecimiento, señaló, se desarrolló un amplio ecosistema de proveedores especializados que actualmente resulta fundamental para el funcionamiento del sector.
Desde esa experiencia surgió Greenvolution, con el objetivo de buscar soluciones para problemas productivos y sanitarios que todavía representan desafíos para la salmonicultura y otras actividades de producción animal.
Uno de los ámbitos abordados por la empresa es la etapa de agua dulce, donde tradicionalmente se utilizan tratamientos autorizados para enfrentar determinados problemas sanitarios.
“Hay que cuidar el agua. El agua es un bien escaso y, si bien en el sur de Chile no nos falta, eso no significa que no tengamos que cuidarla”, planteó Almendra.
La propuesta de la compañía es avanzar hacia estrategias preventivas mediante la alimentación, reduciendo cuando sea posible la necesidad de intervenciones posteriores.
Aditivos funcionales: prevenir antes que tratar
Sara Cavini explicó que su experiencia profesional comenzó en Europa trabajando con aditivos funcionales, extractos vegetales y otras alternativas naturales utilizadas en producción animal.
Uno de los principios centrales de estas soluciones, enfatizó, es que no deben entenderse como medicamentos destinados a curar una enfermedad.
“Los aditivos no curan, previenen”, explicó durante la entrevista.
La estrategia consiste en suministrarlos preventivamente para fortalecer al organismo y mejorar su capacidad de respuesta frente a determinados desafíos sanitarios.
Según Cavini, la combinación de diferentes compuestos permite actuar mediante distintos mecanismos, mientras que los antibióticos continúan siendo herramientas específicas y necesarias cuando existe una indicación sanitaria.
Microbiota beneficiosa como barrera sanitaria
Una de las líneas abordadas por Greenvolution apunta al manejo de la microbiota presente en piel, branquias e intestino de los peces.
Almendra explicó que el objetivo no es eliminar todos los microorganismos, sino favorecer poblaciones bacterianas beneficiosas capaces de contribuir al equilibrio del organismo.
“Queremos tener una piel con bacterias, pero de las buenas; un intestino con bacterias, pero de las buenas; y branquias con bacterias, pero de las buenas”, señaló.
La compañía sostiene que una microbiota equilibrada puede contribuir a generar mejores condiciones para enfrentar microorganismos potencialmente patógenos.
¿Reemplazar los antibióticos? Greenvolution descarta esa lógica
Los representantes de la empresa hicieron una distinción relevante: la incorporación de estas soluciones no significa eliminar los antibióticos de la medicina veterinaria.
Cavini recalcó que los profesionales deben mantener todas las herramientas disponibles para resguardar el bienestar animal.
“Eso no queremos: quitar ninguna herramienta al maletín del veterinario”, sostuvo.
La propuesta es, en cambio, fortalecer la prevención para disminuir la necesidad de tratamientos, utilizándolos cuando corresponda bajo criterio profesional.
Durante la entrevista, Cavini mencionó resultados observados por la empresa con uno de sus productos, Green Steam, utilizado previamente a un tratamiento con florfenicol. De acuerdo con lo expuesto por la especialista, esta estrategia habría permitido observar una mejor condición general y una mayor absorción del tratamiento.
Ciencia y datos para demostrar resultados
De las pruebas in vitro a los peces
Greenvolution asegura que el desarrollo de sus productos sigue distintas etapas de evaluación.
La primera corresponde a ensayos in vitro, donde se analiza la capacidad de determinados compuestos para inhibir el crecimiento de microorganismos bajo distintas concentraciones.
Posteriormente se trabaja con cultivos celulares, utilizados como modelos para estudiar las respuestas frente a patógenos y evaluar los efectos de los aditivos sin recurrir inicialmente a animales.
La tercera etapa lleva las soluciones a condiciones productivas reales, trabajando con especies como trucha, salmón coho y salmón Atlántico.
Almendra afirmó que la compañía ya cuenta con tres productos utilizados en la industria salmonera, además de desarrollos destinados a bovinos, aves y cerdos.
“Se hace con ciencia, se hace con datos, no con relatos”
Uno de los principales desafíos para introducir nuevas tecnologías es demostrar su efectividad a las empresas productoras.
Almendra explicó que la estrategia consiste en realizar evaluaciones con los propios clientes y comparar parámetros antes y después de incorporar los productos.
“Se hace con ciencia, se hace con datos, no con relatos”, resumió.
Entre las variables estudiadas se encuentra la composición de la microbiota intestinal, lo que permitiría observar cómo evolucionan las poblaciones bacterianas durante la aplicación de los aditivos.
El ejecutivo recalcó además que no se trata simplemente de incorporar plantas o hierbas a la alimentación, sino de trabajar con principios activos concentrados, dosificados y sometidos a evaluación.
Una salmonicultura con menor dependencia de tratamientos
Para Cavini, la sofisticación alcanzada por la salmonicultura chilena ofrece condiciones favorables para avanzar hacia sistemas productivos donde la prevención tenga un papel cada vez mayor.
La especialista sostuvo que todavía existen importantes desafíos sanitarios y manifestó que espera que durante los próximos años aumente la utilización de herramientas capaces de reducir significativamente la necesidad de químicos y antibióticos.
Almendra, por su parte, destacó que ya existe un fuerte interés de las compañías salmoneras por avanzar hacia una producción más limpia.
La visión de Greenvolution, señaló, no pasa por descartar los medicamentos, sino por conseguir que sean utilizados cuando realmente resulten necesarios, complementándolos con prevención, nutrición, manejo y conocimiento científico.