Durante su visita del pasado 28 de noviembre de 2025 a Ancud, el candidato presidencial José Antonio Kast sorprendió al afirmar que la histórica propuesta de convertir a Chiloé en una nueva región “no es prioritaria”, argumentando que antes deben resolverse urgencias en salud, educación y conectividad. Sus dichos reabrieron un debate latente sobre el abandonado desarrollo del archipiélago y el sentido de la autonomía regional.
Kast afirma que convertir a Chiloé en región “no es prioritario” en este momento
En el marco de su gira por la Región de Los Lagos, el candidato José Antonio Kast instaló uno de los temas más sensibles para el archipiélago: la posibilidad de transformar a Chiloé en una región independiente, un anhelo que ha resurgido en diversas coyunturas políticas durante las últimas dos décadas.
Sin embargo, Kast fue categórico al restar urgencia a la iniciativa.
“La propuesta de convertir a Chiloé en región no es prioritaria, porque tenemos otras urgencias”, señaló desde Ancud.
Para justificar su postura, el candidato pidió observar la realidad local: hospitales colapsados, caminos deteriorados, transporte inestable y brechas en servicios básicos. A su juicio, la energía del Estado debe concentrarse en resolver esas necesidades antes de reorganizar la administración territorial.
Una demanda histórica: ¿por qué Chiloé busca convertirse en región?
El movimiento por una Región de Chiloé no es nuevo. Está arraigado en razones que combinan identidad territorial, inequidades de inversión pública y la particular condición insular del archipiélago.
1. Insularidad como obstáculo estructural
Los problemas de conectividad —dependencia de ferrys, rutas saturadas, eventos climáticos extremos— impactan directamente la economía, la educación y la salud. La falta de autonomía dificulta responder con rapidez a emergencias o necesidades locales.
2. Brechas en infraestructura y servicios
Chiloé ha experimentado atraso en áreas como hospitales, caminos interiores, agua potable rural y transporte subsidiado. Dirigentes sostienen que estar subordinados a prioridades continentales impide una planificación adecuada al territorio.
3. Identidad cultural única
La cohesión cultural, histórica y comunitaria refuerza la idea de una administración propia que pueda fortalecer políticas locales en turismo, patrimonio, pesca artesanal y desarrollo productivo.
4. Autonomía fiscal y política
Convertirse en región permitiría acceder a un Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) propio y a un Gobierno Regional exclusivo, con gobernanza más cercana a las comunidades.
Las palabras de Kast dividen opiniones en Chiloé
Los dichos del candidato generaron reacciones inmediatas entre organizaciones civiles, dirigentes políticos y especialistas en desarrollo territorial.
Para algunos sectores, Kast expresa un “realismo pragmático” al priorizar la crisis del Hospital de Ancud, las listas de espera y la conectividad.
Sin embargo, otros ven su postura como una forma de prolongar el centralismo que ha afectado históricamente al archipiélago.
Desde agrupaciones regionalistas se señala que:
“La falta de autonomía es precisamente lo que ha generado las urgencias que Kast menciona. Postergar la región es perpetuar el abandono”.
La tensión refleja una discusión de fondo: ¿la solución a los problemas de Chiloé es más Estado central o más autonomía local?
¿Qué implicaría realmente crear la Región de Chiloé?
Aunque la iniciativa no ha avanzado de forma sostenida en el Congreso, sí existen evaluaciones técnicas que proyectan su alcance:
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Gobierno Regional propio con gobernador y CORE exclusivo.
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Planificación territorial diferenciada, adaptada a la insularidad.
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Presupuesto regional autónomo, con capacidad de priorizar inversiones locales.
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Mayor pertinencia en políticas de pesca, salud, educación y transporte.
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Reducción de tiempos de respuesta frente a emergencias climáticas.
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Fortalecimiento del turismo y del patrimonio cultural.
Para especialistas, la regionalización permitiría alinear el desarrollo con la realidad insular, en vez de depender de decisiones tomadas desde Puerto Montt o Santiago.
Kast no cierra la puerta, pero la deja para “más adelante”
Aunque restó urgencia al proyecto, Kast no descartó que la idea pueda retomarse en el futuro:
“No es que diga que no, sino que hay prioridades más urgentes”.
En plena segunda vuelta, sus declaraciones instalan un debate profundo sobre el futuro institucional de Chiloé, un territorio que carga con rezagos históricos y que busca desde hace años ser reconocido como una región con identidad, necesidades y desafíos propios.