El silencio que por más de cuatro meses ha rodeado los restos sumergidos del catamarán Koñimo I comenzó a romperse este jueves. En el sector de Ralún, en el Estuario de Reloncaví, se iniciaron oficialmente las maniobras de reflotamiento de la embarcación cuyo hundimiento, ocurrido el 27 de enero pasado, dejó un saldo de seis trabajadores fallecidos, en una de las tragedias marítimas más impactantes registradas este año en la Región de Los Lagos.
La operación, largamente esperada por las familias de las víctimas y por los organismos investigadores, es considerada una diligencia fundamental para esclarecer qué ocurrió aquella jornada y determinar si existen responsabilidades penales o administrativas.
Una maniobra compleja bajo supervisión de Fiscalía, Armada y PDI
Las labores son supervisadas por especialistas de la Gobernación Marítima de Puerto Montt, inspectores de la Comisión Local de Naves, personal de la Fiscalía Marítima, la Fiscalía Local de Osorno, detectives de la Brigada de Homicidios de la PDI y la Capitanía de Puerto de Cochamó.
Previo al inicio del reflote, la empresa especializada Compas Marine ejecutó inspecciones submarinas mediante vehículos operados remotamente (ROV) y buzos comerciales, con el objetivo de evaluar el estado actual de la estructura y reducir riesgos durante la extracción de la nave.
Según el cronograma de trabajo, esta primera etapa podría extenderse por alrededor de ocho días, aunque todo dependerá de las condiciones meteorológicas y marítimas presentes en la zona.
El Koñimo I será trasladado a la plataforma Yagana
Una vez completado el izamiento, el catamarán será depositado sobre la plataforma Yagana, donde continuarán las pericias técnicas ordenadas por el Ministerio Público.
La recuperación de la embarcación permitirá a los investigadores examinar directamente elementos estructurales, sistemas de seguridad y otros antecedentes que permanecían inaccesibles bajo el agua.
Para los organismos a cargo, este procedimiento representa una oportunidad única para reconstruir los últimos momentos de la nave antes de su hundimiento.
Dos investigaciones avanzan en paralelo
El caso mantiene actualmente abiertas dos líneas investigativas.
Por una parte, el Ministerio Público desarrolla una investigación penal para establecer las circunstancias del accidente y eventuales responsabilidades. Paralelamente, la Armada lleva adelante una Investigación Sumaria Administrativa Marítima (ISAM) instruida por la Gobernación Marítima de Puerto Montt.
Además, la Autoridad Marítima ordenó formalmente la extracción de los restos de la embarcación en cumplimiento de la Ley de Navegación, proceso que también podría derivar en sanciones administrativas.
Fiscal: “Es un día importante para la investigación”
La fiscal jefe de Osorno, María Angélica de Miguel, destacó la relevancia de esta etapa para el esclarecimiento de los hechos.
"Se van a realizar todas las pericias que requerimos para esto y por eso está con nosotros la Policía de Investigaciones y la constante colaboración de la Armada en los peritajes. Consideramos que es un día importante donde se inicia el reflote de esta embarcación", señaló la persecutora.
La fiscal agregó que las maniobras podrían prolongarse durante 15 días o más, debido a la complejidad técnica de la operación y a las condiciones que se presenten durante las próximas semanas.
Familias esperan respuestas tras meses de incertidumbre
Más allá del desafío técnico, el reflotamiento del Koñimo I tiene una profunda carga humana. Para los familiares de las seis víctimas, la recuperación de la nave representa una esperanza concreta de obtener respuestas sobre las circunstancias que rodearon el accidente.
Las próximas semanas serán decisivas para una investigación que busca establecer con precisión qué ocurrió en las aguas del Estuario de Reloncaví y si existieron fallas, omisiones o factores externos que desencadenaron la tragedia.