Recibir un diagnóstico de cáncer puede transformar en segundos la vida de una persona y su entorno familiar. El miedo, la incertidumbre y las preguntas sobre el futuro aparecen muchas veces antes de conocer las alternativas de tratamiento y el acompañamiento disponible.
Así lo relató Karol Soto, paciente de la Unidad de Quimioterapia de Clínica Andes Salud Puerto Montt, durante el sexto capítulo del podcast Conversaciones que Cuidan, donde compartió su experiencia junto a Jocelyn Díaz, enfermera de la unidad de quimioterapia.
La conversación abordó qué ocurre emocionalmente después de recibir un diagnóstico de cáncer, cómo viven los pacientes sus primeras sesiones de quimioterapia y cuáles son los principales mitos asociados al tratamiento oncológico.
“Cuando a ti te dicen que tienes cáncer, automáticamente piensas que te vas a morir”, recordó Karol al describir el momento en que recibió su diagnóstico.
La paciente explicó que una de sus primeras preocupaciones estuvo relacionada con su familia y, especialmente, con la posibilidad de no acompañar a su hija durante su crecimiento.
“El primer día es un golpe”
Para Karol, el diagnóstico representó un impacto emocional profundo. Sin embargo, con el avance del tratamiento comenzó a desarrollar una nueva forma de enfrentar la enfermedad.
“No somos nuestro diagnóstico”, fue una de las reflexiones que surgió durante la conversación.
Karol aseguró que aprender a reconocer los momentos de tristeza, cansancio y temor también ha sido parte de su proceso.
“También está bien no estar bien”, plantearon durante el podcast, destacando la importancia de permitir que cada paciente viva sus emociones y encuentre sus propios tiempos durante el tratamiento.
La paciente señaló que actualmente se prepara física y emocionalmente para cada sesión de quimioterapia, entendiendo que los efectos pueden variar durante el proceso.
El acompañamiento en la primera quimioterapia
La enfermera Jocelyn Díaz recordó haber recibido a Karol durante su primera sesión de quimioterapia.
Desde su experiencia clínica, explicó que cada paciente enfrenta de manera diferente el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
Algunas personas llegan buscando respuestas inmediatas sobre los medicamentos, la duración de las sesiones o los posibles efectos secundarios. Otras, en cambio, necesitan inicialmente silencio y contención.
“Hay que guardar esos momentos de silencio, quizás un afecto, un apretón de mano, un abrazo o un vasito de agua”, explicó.
Díaz sostuvo que el equipo de salud debe observar cómo llega emocionalmente cada paciente antes de entregar grandes cantidades de información.
El acompañamiento personalizado y el trabajo de equipos multidisciplinarios pueden ser fundamentales para ayudar a enfrentar la incertidumbre de los primeros días.
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Historias que también se escuchan
Los mitos sobre la quimioterapia
Uno de los principales temas abordados durante Conversaciones que Cuidan fueron los prejuicios que todavía existen respecto de la quimioterapia.
Karol reconoció que antes de comenzar imaginaba un procedimiento doloroso y altamente traumático.
“Yo juraba que la quimioterapia era casi un electroshock”, relató al recordar las ideas que tenía antes de iniciar su tratamiento.
Su experiencia, explicó, fue diferente.
Durante las sesiones encontró un espacio de acompañamiento permanente, donde el equipo de enfermería le explica los procedimientos y monitorea su respuesta al tratamiento.
¿La quimioterapia siempre provoca caída del cabello?
No.
Jocelyn Díaz explicó que la pérdida de cabello depende del tipo de quimioterapia utilizada y no todos los tratamientos producen este efecto.
Otro de los mitos frecuentes es pensar que una persona necesariamente deberá abandonar completamente sus actividades habituales.
Según explicaron durante el podcast, la respuesta al tratamiento puede variar entre pacientes y también entre diferentes ciclos de quimioterapia.
Por esta razón, el seguimiento del equipo tratante y la comunicación sobre los síntomas resultan fundamentales.
La caída del cabello y el impacto en la identidad
Uno de los momentos más emotivos de la conversación estuvo relacionado con la pérdida del cabello.
Karol explicó que, aunque muchas personas intentan tranquilizar a los pacientes diciendo que “el pelo volverá a crecer”, la experiencia puede representar un duelo profundo.
“Te pega en tu femineidad, te pega en tu identidad”, señaló.
Para ella, la caída del cabello fue uno de los momentos más difíciles después del diagnóstico.
Sin embargo, decidió mantener elementos que forman parte de su personalidad y su manera de expresarse.
“Yo sigo siendo yo. No me define un corte de pelo. No me define un diagnóstico”, afirmó.
Karol también realizó un llamado a evitar la victimización de las personas que atraviesan tratamientos oncológicos.
“No soy pobrecita, porque soy súper valiente”, expresó.
El miedo también puede retrasar un diagnóstico
Jocelyn Díaz advirtió que existen personas que postergan consultas o evaluaciones médicas por miedo a enfrentar un posible diagnóstico o tratamiento.
“Hay personas que se tardan mucho en llegar al diagnóstico solo porque tienen miedo a lo que van a enfrentar”, explicó.
La profesional llamó a realizar consultas, buscar orientación y comprender que existen equipos preparados para acompañar a los pacientes durante las distintas etapas del proceso.
“El aquí y el ahora es lo importante”, señaló.
Vivir el proceso acompañado
Al finalizar la conversación, ambas coincidieron en la importancia de buscar apoyo, realizar preguntas y enfrentar cada etapa del tratamiento con información y acompañamiento profesional.
Para Karol, tres palabras resumen su experiencia: fe, valentía y coraje.
Jocelyn, en tanto, destacó la importancia de que los pacientes también encuentren espacios para cuidarse emocionalmente.
“Uno tiende a dejarse un poco de lado y preocuparse solo en la enfermedad”, explicó.
El testimonio fue parte del sexto capítulo de Conversaciones que Cuidan, espacio que busca abordar la salud no solo desde los diagnósticos y tratamientos, sino también desde las experiencias de las personas que atraviesan estos procesos y de los profesionales que las acompañan.