Transformar residuos en materiales que puedan volver a ser aprovechados y, al mismo tiempo, enseñar a las personas a reducir, separar y reutilizar lo que desechan. Ese es el modelo que desarrolla Verdesur, empresa que lleva más de 10 años trabajando en la gestión integral de residuos en la Región de Los Lagos, principalmente entre Osorno y Chiloé.
La compañía trabaja con hogares y empresas de distintos tamaños y sectores productivos, gestionando materiales como cartón, vidrio, plásticos PET, polietileno, envases Tetra Pak y latas de aluminio, entre otros.
Sin embargo, sus fundadores advirtieron que retirar y gestionar residuos no era suficiente si ese proceso no iba acompañado por un cambio en la forma en que las personas se relacionan con ellos.
“Nos dimos cuenta de que no era suficiente ofrecer la solución de la gestión si no les enseñábamos a las comunidades”, explicó Paola Ducci, socia fundadora de Verdesur y directora de sus programas educativos y del área de sustentabilidad.
De talleres ambientales a cambios de hábitos
La empresa comenzó a desarrollar programas destinados a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, combinando actividades de sensibilización con experiencias prácticas.
El objetivo, explica Ducci, es que los participantes comprendan que el reciclaje constituye solo una parte de un proceso más amplio.
“Ese reciclaje nosotros lo tratamos de usar como ancla para generar otros cambios de hábitos”, señaló.
Entre ellos aparecen la reducción de residuos, reutilización de materiales y una mayor conexión con el entorno natural.
La experiencia acumulada también ha mostrado un cambio en las comunidades. Según Ducci, anteriormente eran las propias fundadoras quienes debían ofrecer este tipo de programas, mientras que actualmente son establecimientos educacionales y organizaciones los que solicitan actividades de educación ambiental.
Estudiantes de Frutillar construirán su propio punto limpio
Una de estas experiencias se desarrolla actualmente en Proyecto Sur, en Frutillar, donde Verdesur trabaja con un grupo de estudiantes que también son atletas, varios de ellos vinculados al deporte de alto rendimiento.
El programa comenzó con actividades de sensibilización ambiental y posteriormente avanzó hacia experiencias prácticas, entre ellas la reutilización de textiles para elaborar alternativas destinadas a conservar y proteger alimentos.
Pero el proyecto tiene una meta mayor: que sean los propios estudiantes quienes diseñen, construyan y administren un punto limpio dentro del establecimiento.
La idea es que la infraestructura no termine siendo solamente una instalación física, sino que los jóvenes sean responsables de su funcionamiento y continuidad en el tiempo.
El desafío de convertir un residuo en materia prima
Para Ignacio Valdivia, gerente general de Verdesur, uno de los puntos fundamentales del proceso ocurre antes de que los materiales lleguen a una planta de valorización: la correcta separación de los residuos.
“La separación o segregación para nosotros es lejos uno de los pasos más importantes”, explicó.
La razón es que una adecuada clasificación puede permitir que aquello que inicialmente era considerado basura se transforme en un material susceptible de ser recuperado y utilizado nuevamente como materia prima.
Un ejemplo cotidiano son los archivadores y cuadernos. Antes de recuperar su papel o cartón es necesario separar elementos metálicos y plásticos como clips, espirales y mecanismos de sujeción.
La empresa busca que esa clasificación se realice desde el lugar donde se genera el residuo. Cuando eso no ocurre, el proceso debe completarse posteriormente para obtener materiales sin elementos que dificulten su valorización.
Ley REP y trazabilidad de los residuos
El crecimiento de la empresa también ha estado vinculado a la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP).
Valdivia explicó que Verdesur comenzó trabajando especialmente con materiales considerados dentro de este marco y que la normativa ha permitido establecer una relación más directa con las empresas que deben avanzar en la gestión de sus residuos.
En ese proceso, uno de los objetivos es mantener la trazabilidad de los materiales a través de toda la cadena, desde su generación y separación hasta su envío a valorizadores.
Una vez clasificados, materiales como cartón o film plástico pueden ser compactados y enfardados para facilitar su transporte y posterior valorización.
Educación ambiental: la otra pieza del reciclaje
La experiencia de Verdesur muestra que la infraestructura y la logística por sí solas no garantizan una gestión adecuada.
Un cambio aparentemente sencillo dentro de una empresa —como disponer recipientes separados para film plástico, cartón y basura— puede mejorar considerablemente la recuperación de materiales si los trabajadores saben cómo utilizarlos.
“La educación ambiental es la que nos ha ayudado a que la gente no solamente quiera reciclar porque lo encuentra bonito, sino porque realmente va entendiendo cómo cambia la cantidad de bolsas de basura que genera cuando está reciclando”, señaló Valdivia.
Para Paola Ducci, además, existe un componente que va más allá de la separación de residuos: la conexión de las personas con el lugar donde viven.
“Si no logramos que la gente entienda el gran problema en el que estamos metidos y, por otro lado, conecte emocionalmente con el entorno, no vamos a generar nunca cambios”, sostuvo.
Una mirada que la empresa está llevando también a escuelas rurales y pequeñas comunidades de la Región de Los Lagos, donde, pese a existir otras necesidades prioritarias, el cuidado medioambiental comienza a incorporarse como parte de la formación de niños y jóvenes.