El 28 de febrero de 1931, la bahía de Puerto Octay fue escenario de una de las tragedias más penosas en la historia de la navegación lacustre en Chile. La pequeña embarcación "Moewe", que transportaba a los músicos militares de la Banda del Regimiento Caupolicán de Valdivia, colisionó con el Vapor "Chile", resultando en la muerte de 12 músicos y un civil.
La visita del futuro rey de Inglaterra
Ese día, los príncipes británicos Eduardo de Gales (futuro rey Eduardo VIII) y Jorge de Windsor (futuro rey Jorge VI) visitaban la zona y se hospedaban en la casona de la Pensión Centinela, diseñada por el arquitecto Josué Smith Solar. Para agasajarlos, las autoridades organizaron diversas actividades, incluyendo la presentación de la Banda del Regimiento Caupolicán.
Después de rendir honores en Osorno, la comitiva se trasladó a Puerto Octay y luego a la residencia en Centinela. Sin embargo, las actividades finalizaron antes de lo previsto debido a problemas de salud del Príncipe Eduardo. Los músicos decidieron regresar antes de lo planeado a Puerto Octay, mientras el Príncipe era trasladado al hospital local, donde, sin dinero para pagar la atención, fue registrado como "indigente".
El desastre en la bahía
Ante la urgencia de volver, los músicos intentaron abordar el Vapor "Chile", pero la falta de leña en sus calderas retrasó la partida. Decidieron entonces embarcarse en la pequeña lancha "Moewe", con capacidad para 20 personas.
Aproximadamente a las 22:00 horas, mientras la "Moewe" navegaba hacia Puerto Octay, el Vapor "Chile" avanzaba en dirección opuesta. La pequeña embarcación fue encandilada por los potentes reflectores del vapor, lo que hizo que su piloto perdiera la orientación. En la confusión, la "Moewe" se atravesó en la trayectoria del "Chile" y fue impactada violentamente a babor.
En una desesperada acción de rescate, la tripulación del "Chile" lanzó botes salvavidas, pero al dar marcha atrás, su hélice succionó y mutiló a varios de los pasajeros. Otros intentaron nadar, pero el pánico y la oscuridad hicieron que se dirigieran en la dirección equivocada, siendo atrapados por las frías aguas del Lago Llanquihue.
El saldo de la tragedia fue de 13 víctimas fatales, entre ellos 12 músicos y un civil, Sofanor Águila, vecino de la zona.
Conmoción y repercusiones nacionales
La tragedia conmocionó a todo Chile, en especial a la ciudad de Valdivia, hogar del regimiento afectado. Al conocer la noticia, el entonces Presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo, envió un telegrama de condolencias al Comandante del Regimiento, destacando su pesar y urgiendo apoyo para las familias de las víctimas.
Por su parte, los Príncipes Británicos, ya en camino a Argentina, enviaron un mensaje de condolencias y ordenaron colocar una corona en el funeral de las víctimas.
Un funeral multitudinario
Más de 20 mil personas asistieron al entierro de los músicos en el Cementerio General de Valdivia. En el cortejo participaron autoridades civiles y militares, sindicatos, colegios, cuerpos de bomberos y numerosas instituciones. Las campanas de la Catedral resonaron en señal de duelo, acompañando a la ciudad en su tristeza.
Cada 28 de febrero, Puerto Octay honra la memoria de las víctimas de la Tragedia del Lago Llanquihue, recordando los hechos que marcaron a generaciones y que forman parte del legado histórico de la navegación lacustre en Chile.