Aprovechar el agua lluvia, reducir los residuos, recuperar sectores con especies nativas y generar empleo junto a la comunidad son algunas de las prácticas que Hotel y Cabañas Estancia Rilán ha incorporado a su operación en Chiloé. El proyecto, fundado hace cinco años por Mónica Hidalgo Landeros y Rodrigo Riquelme Jiménez, busca desarrollar una propuesta turística integrada al territorio y fue reconocido con el Premio de Sustentabilidad 2025 de la Federación de Empresas de Turismo de Chile.
La experiencia fue presentada durante una visita de País Circular, instancia en la que sus fundadores recorrieron las instalaciones y explicaron cómo la sustentabilidad fue incorporada desde la concepción del proyecto, incluyendo su arquitectura, construcción, operación, gestión de residuos y relación con trabajadores, proveedores y vecinos.
“Este proyecto es un proyecto a escala humana. Es un proyecto de dos personas que les gustaba mucho el sur, que querían vivir en el sur, pero dejando una huella positiva”, explicó Mónica Hidalgo.
Un hotel pensado desde su origen para integrarse al entorno
Para sus fundadores, la sustentabilidad no comenzó después de construir el establecimiento. Fue considerada desde las primeras decisiones del proyecto.
El diseño busca aprovechar al máximo la iluminación natural e insertar las construcciones en el paisaje, con la madera como uno de sus materiales predominantes y espacios orientados a mantener una conexión permanente entre los huéspedes y la naturaleza.
“El protagonista está allá afuera. Nosotros estamos al servicio del protagonista que está allá afuera”, sostuvo Hidalgo.
La filosofía se extiende desde la arquitectura hasta la forma de relacionarse con quienes trabajan y colaboran con el emprendimiento.
“Desde que comenzamos el proyecto, aspirábamos a no solo vivir de esto, sino que hacerlo de una manera en que nosotros y el entorno también pudiera florecer”, agregó.
Premio de Sustentabilidad 2025
Ese trabajo obtuvo un reconocimiento nacional con el Premio de Sustentabilidad 2025 de la Federación de Empresas de Turismo de Chile.
Para sus propietarios, el galardón significó validar una forma de entender el negocio turístico que no se limita a implementar acciones ambientales aisladas, sino que busca incorporar estos criterios en las distintas etapas del proyecto.
“Para nosotros fue reconocer algo que no es solo cómo lo ejecutas hoy, sino cómo lo pensamos”, destacó Hidalgo.
Vecinos como parte del proyecto
Otro componente del modelo de Estancia Rilán es su relación con la comunidad.
Parte de quienes trabajan en el establecimiento son habitantes del sector que incluso participaron en la construcción del hotel.
Durante el recorrido, Hidalgo destacó a Alex Coronado, quien colaboró en las obras y actualmente desarrolla diferentes labores, entre ellas carpintería, electricidad y mantención.
“Parte de nuestro esquema de trabajo es trabajar con nuestros vecinos”, explicó.
Para los fundadores, comenzar con personas que conocieran el lugar permitía incorporar conocimiento territorial, confianza y, especialmente, arraigo local a la propuesta turística.
Recuperación del bosque nativo
El establecimiento se encuentra en un terreno de aproximadamente dos hectáreas, donde conviven sectores de bosque con áreas abiertas que anteriormente fueron utilizadas para actividades ganaderas.
Según explicaron sus propietarios, esa actividad histórica significó la tala y reducción de vegetación en determinadas zonas del predio.
Una de las decisiones fue comenzar a replantar estos espacios con especies nativas.
En las jornadas participaron trabajadores, vecinos e incluso huéspedes.
“Plantamos muchísimos árboles. Vecinos nos ayudaron a plantar también”, recordó Hidalgo.
Con los años, esos ejemplares comenzaron a crecer y recuperar terreno, formando actualmente un pequeño parque integrado a las instalaciones.
El espacio también permite que huéspedes de distintas edades y personas que no pueden recorrer grandes extensiones puedan experimentar un contacto cercano con la naturaleza sin salir del recinto.
Agua lluvia durante 10 meses del año
La eficiencia hídrica es otro de los pilares de la operación.
El hotel realiza mediciones para conocer cuánta agua utiliza durante las temporadas alta y baja, buscando administrar de mejor manera el recurso.
Según sus propietarios, durante 10 de los 12 meses del año utilizan agua lluvia, complementándola con agua de vertiente. En los otros dos meses recurren a una combinación que también incorpora agua de pozo.
“La utilización del agua potable rural hoy día para nosotros es cero”, explicaron.
El sistema contempla estanques y procesos de filtrado, además de controles del agua.
Una de las enseñanzas que destacan es que la eficiencia puede comenzar con medidas relativamente sencillas, como instalar medidores y conocer con precisión cuánto recurso consume una empresa.
Del basurero al reciclaje: cambiar hábitos antes que invertir en tecnología
La gestión de residuos es probablemente una de las expresiones más visibles del modelo.
Durante el recorrido, los responsables mostraron el que describen como el único basurero destinado a residuos que efectivamente deben ser eliminados.
El resto de los materiales susceptibles de recuperación son separados y llevados a un área especialmente destinada al reciclaje.
Allí los residuos son lavados, ordenados y clasificados antes de ser retirados.
“Desde la sencillez de hacer cosas simples, sin tanta tecnología, esto no es un tema de costo, esto es un tema de hábito”, sostuvo Hidalgo.
La gestión de estos materiales se realiza junto a Reciclo Chiloé, que efectúa el traslado y certifica las cantidades retiradas para posteriormente derivarlas hacia procesos de reciclaje.
Mantener los materiales limpios y separados es fundamental, explicaron, para evitar su contaminación y permitir que efectivamente puedan ser reutilizados.
Lombricompostaje para transformar residuos orgánicos
Los residuos orgánicos generados por el establecimiento tienen otro tratamiento.
Estancia Rilán implementó un área de lombricompostaje utilizando lombriz californiana, donde se procesan restos orgánicos provenientes de la operación hotelera.
El proceso genera compost y un líquido concentrado que posteriormente puede utilizarse como fertilizante, previa dilución en agua.
Este producto es aplicado tanto directamente en las raíces como de manera foliar en las plantas del establecimiento.
Sus responsables aseguran que en este proceso no utilizan productos químicos industriales.
La propia estructura del sector de compostaje también responde a la lógica de reutilización: fue construida por trabajadores del hotel utilizando colihue retirado de otra zona del terreno.
“Tú puedes hacer cosas desde lo simple, desde lo económico y generando esta circularidad”, explicó Hidalgo.
Una experiencia turística conectada con Chiloé
El objetivo final, sostienen sus fundadores, no consiste únicamente en disminuir el impacto de la operación hotelera.
También buscan que los visitantes comprendan y experimenten el territorio en el que se encuentran.
“Para nosotros es importante que la gente se conecte con el destino, se conecte con este destino que es Chiloé”, señaló la cofundadora.
La propuesta busca poner en valor las características particulares del archipiélago, donde mar, borde costero, tierra y bosque forman parte de un mismo paisaje y patrimonio natural.
“Chiloé es un archipiélago donde no solo el mar es protagonista, el borde costero, sino que también lo es el bosque, que alberga especies endémicas únicas”, destacó.
Después de cinco años, Hotel y Cabañas Estancia Rilán busca demostrar que la sustentabilidad aplicada al turismo no necesariamente depende de grandes tecnologías o inversiones, sino también de decisiones tomadas desde el diseño, medición de los recursos, recuperación de materiales, reutilización de residuos y participación de la comunidad.
“Este es un hotel, sin duda, pero tú tomas la decisión de si lo que vas a hacer es simplemente tener un hotel y punto o vas a querer hacer algo diferente y de alguna manera florecer con eso”, concluyó Hidalgo.
