¿Qué relación existe entre la alimentación y un envejecimiento saludable? Esa fue la pregunta central abordada en el programa Soy lo que Como, donde la nutricionista y magíster en gerontología clínica Daniela Robles explicó por qué comer bien no solo es vivir mejor hoy, sino también envejecer con mayor autonomía, destacando los principales cambios fisiológicos que ocurren desde los 50 años en adelante y cómo enfrentarlos desde la nutrición, la hidratación y el acompañamiento familiar.
El cuerpo envejece antes de lo que creemos
Daniela Robles explicó que el envejecimiento fisiológico comienza mucho antes de los 60 años, incluso desde los 30 o 35, etapa clave para “ahorrar” salud para el futuro.
Disminuye el apetito, la digestión se vuelve más lenta y la absorción de nutrientes cambia, lo que muchas veces lleva a una pérdida de peso involuntaria que no es grasa, sino masa muscular.
Pérdida de músculo, el riesgo silencioso
Uno de los principales problemas asociados al envejecimiento es la sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva de masa muscular.
¿Por qué es tan grave perder músculo?
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Menor autonomía para actividades diarias
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Mayor riesgo de caídas y fracturas
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Dificultad para cocinar, caminar o levantarse
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Aumento de la fragilidad y dependencia
“Bajar de peso no siempre es una buena noticia en la adultez mayor”, advierte la especialista.
Proteínas e hidratación, dos pilares olvidados
Más proteínas, no menos
Contrario a lo que se cree, las necesidades de proteínas aumentan con la edad, siendo fundamentales para mantener fuerza y funcionalidad.
Fuentes recomendadas:
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Carnes y pescados (adaptando texturas si es necesario)
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Lácteos
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Legumbres
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Preparaciones blandas o molidas en caso de problemas de masticación o deglución
Hidratación, la gran alerta
Con el envejecimiento disminuye la sensación de sed, lo que puede derivar en deshidratación, muchas veces confundida con deterioro cognitivo.
La incontinencia urinaria también lleva a algunas personas a restringir el consumo de agua, aumentando el riesgo de enfermedades.
Comer es un acto social y emocional
Daniela Robles enfatizó que la comida no debe transformarse en castigo ni fiscalización.
Ser “policía de la alimentación” puede generar:
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Rechazo a comer
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Aislamiento social
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Relación negativa con la comida
Claves para las familias
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Respetar gustos y tradiciones
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Negociar y adaptar, no imponer
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Priorizar el placer de comer
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Compartir comidas siempre que sea posible
Soledad, nutrición y salud mental
Según cifras citadas en el programa, un 26% de los adultos mayores en Chile se siente solo, y cerca del 40% presenta síntomas depresivos.
La soledad impacta directamente en el apetito y la motivación para alimentarse.
Redes de apoyo importan
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Familia
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Vecinos
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Comunidades locales
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Actividades compartidas
Incluso estrategias simples, como cocinar recetas del pasado (reminiscencia), pueden mejorar el bienestar y estimular la alimentación.
Señales de alerta a las que hay que poner atención
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Pérdida de peso involuntaria
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Comer cada vez menos
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Beber poca agua
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Fatiga constante
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Dificultades para masticar o tragar
Frente a estas señales, consultar a un nutricionista es clave.