Dos árboles de la Plaza de Armas de Puerto Varas presentan un nivel de riesgo “extremo” de fractura, según un informe técnico elaborado en junio de 2026 por Geoforestal Asesorías y firmado por la ingeniera forestal Cecilia Salas Urrutia.
El diagnóstico evaluó diez ejemplares, en su mayoría ulmos centenarios, ubicados en uno de los espacios públicos con mayor circulación de residentes y turistas de la ciudad.
Los resultados encendieron las alertas: al menos dos árboles fueron clasificados en nivel de riesgo extremo, mientras otros cinco ejemplares quedaron catalogados entre las categorías de riesgo alto y muy alto.
En uno de los casos, el informe recomendó una extracción de emergencia dentro de un plazo de 24 a 72 horas, debido al avanzado deterioro estructural detectado en el interior del árbol.
Pudrición interna y daño estructural irreversible
El estudio fue realizado en el contexto de los daños provocados por el tornado del 25 de mayo de 2025 en Puerto Varas e incluyó inspecciones visuales y análisis instrumentales.
Entre las herramientas utilizadas se encuentra un resistógrafo, instrumento que permite medir la resistencia interna de la madera y detectar cavidades, pérdida de densidad y procesos de pudrición que no necesariamente son visibles desde el exterior.
La evaluación de riesgo se desarrolló utilizando la matriz de la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA), estándar técnico utilizado internacionalmente para analizar la probabilidad de falla de árboles y sus eventuales consecuencias.
Según el documento, uno de los ulmos presenta una herida basal abierta y una degradación estructural avanzada e irreversible.
El informe señala que el ejemplar “no admite ninguna alternativa de manejo que no sea la extracción total inmediata”.
Por esta razón, se recomendó a la municipalidad resolver su extracción de emergencia dentro de 24 horas y ejecutar la intervención en un máximo de 72 horas, junto con gestionar las autorizaciones correspondientes ante Conaf.
La mitad de los árboles evaluados presenta los mayores niveles de riesgo
Un segundo árbol de gran tamaño también fue clasificado en nivel de riesgo extremo.
En términos generales, la mitad de los diez árboles analizados quedó dentro de las categorías más elevadas de la escala de riesgo ISA: alto, muy alto o extremo.
Los demás ejemplares presentan condiciones que, de acuerdo con el diagnóstico, podrían ser abordadas mediante podas técnicas, sistemas de tensado de ramas o monitoreo periódico.
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Los resultados vuelven a poner en discusión la importancia de realizar evaluaciones instrumentales del arbolado urbano y no basar las decisiones únicamente en inspecciones visuales.
Expertos llaman a fortalecer el manejo del arbolado urbano
Para Cindy Farías, ecóloga paisajista y licenciada en Ciencias y Artes del Medio Ambiente de la Universidad Central, el caso evidencia un desafío que enfrentan actualmente numerosas ciudades.
“Uno de los principales desafíos que enfrentan hoy nuestras ciudades es la necesidad de fortalecer el marco normativo para el manejo del arbolado urbano”, sostuvo.
La especialista advierte que numerosas intervenciones todavía se desarrollan sin criterios técnicos ni ecológicos suficientes, lo que puede deteriorar árboles que cumplen funciones esenciales en las ciudades.
“El arbolado urbano es mucho más que un elemento ornamental: es una infraestructura ecológica que regula la temperatura, captura carbono, alberga biodiversidad y mejora la calidad de vida de las personas”, explicó.
Farías agregó que avanzar hacia estándares de manejo, una mayor formación de especialistas y una mejor planificación urbana permitiría proteger el patrimonio arbóreo y desarrollar ciudades más resilientes.
Evaluar un árbol no significa necesariamente talarlo
Desde la experiencia en terreno, especialistas de Pudú Poda SpA y Trepas Patagonia destacan que una evaluación preventiva permite conocer el estado real de un árbol antes de decidir una intervención.
“Evaluar un árbol no significa decidir inmediatamente una tala. En la mayoría de los casos buscamos conservarlo mediante un manejo adecuado, podas adecuadas, reduciendo riesgos y prolongando su vida”, explicaron.
Los arboristas recalcan que la prevención es fundamental.
“El mejor momento para evaluar un árbol es antes de que aparezca una emergencia, no cuando la emergencia puede producir un daño mayor”, señalaron.
¿Cuándo es recomendable evaluar un árbol?
Los especialistas recomiendan solicitar una evaluación profesional cuando un ejemplar presenta ramas secas de gran tamaño, inclinaciones recientes, cavidades visibles en el tronco, grietas o cambios importantes en su estructura.
También resulta aconsejable realizar inspecciones después de temporales, fuertes vientos u otros eventos meteorológicos que puedan afectar la estabilidad del árbol.
Una evaluación técnica permite determinar si el ejemplar necesita monitoreo, manejo especializado, poda o, únicamente cuando las condiciones estructurales lo hacen inevitable, su extracción y posterior reemplazo.
Árboles de hasta 130 años en el centro de Puerto Varas
Varios de los árboles evaluados en la Plaza de Armas de Puerto Varas tienen entre 80 y 130 años de antigüedad.
El crecimiento urbano de la ciudad ha intensificado la convivencia entre viviendas, calles, espacios públicos y ejemplares de gran tamaño y avanzada edad.
En este escenario, los especialistas destacan que el arborismo y las evaluaciones técnicas preventivas pueden contribuir a compatibilizar la conservación del patrimonio arbóreo con la seguridad de las personas.
El informe técnico pone ahora el foco sobre las medidas que deberán adoptarse respecto de los ejemplares clasificados con mayor riesgo, especialmente aquellos ubicados en un espacio de alta circulación como la Plaza de Armas de Puerto Varas.