Una solución tecnológica desarrollada por Drake Ingeniería, a partir de un proyecto apoyado por Corfo Los Lagos, busca hacer más eficiente el reciclaje de vidrio desde las regiones de Chile. La máquina tritura botellas para obtener un material de tamaño estandarizado, reduce hasta a un tercio su volumen aparente y permite disminuir hasta en un 50% los viajes de camiones, generando ahorros en transporte y menores emisiones asociadas al traslado hacia las plantas de valorización.
De las botellas enteras al vidrio triturado
La iniciativa surgió a partir de una problemática concreta: el alto costo que significa transportar vidrio desde distintas regiones hacia las plantas donde puede volver a ser utilizado como materia prima.
Rodrigo Larraza, ingeniero mecánico y representante de Drake Ingeniería, explicó que el proyecto comenzó junto a su socio Andrés Pérez, ligado a una cervecería, cuando analizaron las dificultades existentes para reciclar las botellas y buscaron desarrollar un equipo capaz de triturarlas.
Durante la etapa de investigación identificaron diferentes sistemas utilizados para reducir el tamaño del vidrio, desde procedimientos manuales hasta el uso de maquinaria pesada.
Según Larraza, algunos procesos recurren incluso a retroexcavadoras para quebrar las botellas, una alternativa que implica consumo permanente de combustible y escaso control sobre el tamaño final del material.
El desafío fue entonces desarrollar una máquina específicamente concebida para trabajar con vidrio, evitando adaptar tecnologías diseñadas originalmente para triturar piedra u otros materiales.
Hasta 900 kilos de vidrio en el espacio donde cabían 300
Una de las principales ventajas del sistema está relacionada con la logística.
Larraza explicó que un maxisaco de aproximadamente un metro cúbico puede contener alrededor de 300 kilos de botellas enteras. Una vez triturado el vidrio, en ese mismo espacio podrían transportarse entre 850 y 900 kilos.
En términos prácticos, esto significa reducir el volumen aparente del vidrio hasta aproximadamente un tercio.
La diferencia adquiere especial relevancia para las regiones más alejadas de los centros donde se procesa el material, ya que permite transportar una mayor cantidad en cada camión.
De acuerdo con los resultados obtenidos durante el proyecto, la solución ha permitido reducir aproximadamente a la mitad la cantidad de viajes necesarios para trasladar el vidrio.
En operaciones ubicadas a cientos o incluso más de mil kilómetros de los centros de procesamiento, la disminución puede traducirse en varios viajes de camión menos cada mes, con el consiguiente ahorro de combustible.
Menos transporte y menor huella de carbono
El proyecto adquirió además una nueva dimensión con la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) y el creciente desafío de recuperar y valorizar residuos.
La reducción del volumen no solo tiene un impacto económico. Al necesitar menos camiones para movilizar la misma cantidad de vidrio, también disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte.
De esta manera, la innovación aborda simultáneamente dos de los principales obstáculos para aumentar la valorización del vidrio desde regiones: los costos logísticos y la huella de carbono.
Una máquina compacta diseñada especialmente para vidrio
Otro de los objetivos fue construir una solución compacta que pudiera funcionar sin requerir una extensa línea de equipos, correas transportadoras y otros componentes.
La máquina cuenta además con una característica que sus desarrolladores consideran una ventaja frente a otros trituradores: puede iniciar nuevamente su funcionamiento aun cuando mantiene material en su interior.
Esto permite que, por ejemplo, un operador pueda detener el proceso cuando se completa un maxisaco y posteriormente reiniciar la operación sin tener que vaciar previamente el equipo.
La característica busca facilitar su utilización en instalaciones de recuperación y puntos donde se concentran volúmenes relevantes de botellas.
Vidrio estandarizado para volver a las cristalerías
El tamaño final del vidrio triturado constituye otro aspecto relevante del proyecto.
Durante su desarrollo, Drake Ingeniería trabajó y sostuvo reuniones técnicas con actores de la industria para determinar cuáles eran las características necesarias para que el material pudiera ser recibido nuevamente en procesos de valorización.
Según explicó Larraza, la calidad y granulometría obtenida por el equipo fueron evaluadas para cumplir con los requerimientos necesarios para el posterior procesamiento del vidrio.
Esto resulta relevante porque la economía circular no termina con triturar una botella: el material obtenido debe mantener las condiciones que permitan incorporarlo nuevamente a la cadena productiva.
El vidrio triturado también puede generar ahorro energético
La utilización de vidrio recuperado presenta otra ventaja dentro de las plantas industriales.
Al ingresar al horno en fragmentos de menor tamaño, el vidrio puede facilitar el proceso de fusión, contribuyendo a mejorar la eficiencia energética respecto de procesos que dependen en mayor medida de materias primas vírgenes.
Así, el beneficio potencial de la iniciativa se extiende a diferentes etapas de la cadena: menor volumen, menos transporte, reducción de emisiones y valorización del material para fabricar nuevamente productos de vidrio.
Corfo Los Lagos apoyó el desarrollo del proyecto
La iniciativa contó con cofinanciamiento de Corfo Los Lagos mediante Innova Región, instrumento que permitió avanzar desde la etapa inicial de investigación hacia la construcción y prueba del equipo.
Tras completar el desarrollo, la máquina comenzó a utilizarse en operaciones reales, permitiendo evaluar su funcionamiento y los efectos que genera sobre la logística asociada al reciclaje.
Los desarrolladores destacan que la experiencia permitió combinar ingeniería, economía circular y necesidades concretas de los gestores de residuos, transformando un problema logístico en una oportunidad de innovación.
Tecnología desarrollada en regiones con potencial para todo Chile
Ahora el objetivo es ampliar el alcance de la solución.
La extensa geografía chilena hace que el transporte sea precisamente uno de los factores críticos para aumentar el reciclaje fuera de la zona central. Mientras mayor es la distancia que debe recorrer el material, mayor relevancia adquiere transportar más vidrio utilizando menos espacio.
Por ello, los impulsores del proyecto observan oportunidades de implementación desde el norte hasta el extremo austral del país e incluso en territorios insulares, donde trasladar residuos hacia centros de valorización representa un desafío todavía mayor.
La propuesta apunta así a resolver uno de los eslabones menos visibles del reciclaje: no basta con recuperar las botellas; también es necesario hacer económica y ambientalmente viable llevar ese vidrio hasta el lugar donde pueda comenzar una nueva vida útil.
